viernes, 22 de septiembre de 2017

Que hacer con los ahorros

Heredé de mis padres una constitución física delgada y atlética y no me puedo quejar de mi figura. Desde siempre me ha encantado usar faldas muy cortas e ir a la playa. En invierno no hay problema, porque me pongo medias, pero cada vez que llega el verano, comienzo a sentirme acomplejada y triste, y me paso todos esos calurosos meses con faldas largas y pantalones anchos, y sin pisar la playa, salvo que encuentre alguna cala solitaria, cosa que es cada vez más complicada.

Mis piernas, que sigue siendo bonitas, están llenas de arañas vasculares y algunas varices, y me da vergüenza enseñarlas así. Mi familia siempre ha trabajado en hostelería, así que desde los doce años me tocó echar una mano. En ese gremio te pasas horas de pie, razón por la cual casi todos los que hemos trabajado en bares, sufrimos problemas de varices. Hasta los veintidós años trabajé de camarera y de allí pasé a montar un negocio de muebles, decoración y pequeños electrodomésticos. Así que, como suele decirse, salí de Guatemala, para entrar en Guatelpeor.

El negocio lo llevaba yo con mi hermano, así que trabajábamos sin apenas descanso desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche. El negocio de muebles y decoración tuvo mucho éxito en el pueblo y siempre teníamos la tienda llena. Y cuando incorporamos cada vez más y más originales pequeños electrodomésticos, ya nos vimos totalmente desbordados. No nos quedó más remedio que contratar a dos personas para que nos ayudaran. Diez años estuve trabajando a ese ritmo y después de los doce de hostelería, mis piernas se resintieron muchísimo. Recordé entonces que mi madre se había operado de arañas basculares en las pantorrillas en una Clínica, con un resultado sorprendente. De hecho, hoy tiene las piernas perfectas.

Así que llamé a la clínica y me informé, porque ya estaba cansada de andar escondiéndome bajo faldas largas y pantalones y sobre todo de no ir a la playa, con lo mucho que me gusta. Los precios de la clínica me parecieron razonables y yo me lo podía permitir: de algo tenían que servirme tantas horas trabajadas, ¿no?. Al final me operé, y pese a mi miedo inicial (odio los quirófanos), hoy estoy contentísima. Vuelvo a lucir unas piernas de chica de quince años y he tirado a la basura todas mis faldas largas. Este fin de semana, que la tienda está cerrada, no pienso salir de la playa. Hora de recuperar el tiempo perdido.

martes, 15 de agosto de 2017

La tarjeta de descuento en los muebles

ahorro-descuento-cupones-13Yo para algunas cosas desde siempre he sido un adelantado a mi tiempo. Recuerdo que con catorce o tal vez quice años, una gran superficie de venta de ámbito local estuvo en mi Instituto regalando unas tarjetillas de socio de su establecimiento, que ofrecía a sus titulares un descuento en las compras, y a pesar que no tenía un duro, solicité una, pues esperaba que en breve cambiara mi situación financiera, como así fue. Hoy ese establecimiento ya no existe, pero yo aún conservo su tarjeta de cliente por motivos que ignoro, tal vez sentimentales, pero la sigo conservando.

Y también recuerdo que pensé en la posibilidad de la existencia de una tarjeta como la mía, pero que sirviera por igual en todo tipo de establecimientos, que me hicieran un descuento simplemente por tenerla. Fue uno (uno más) de mis sueños de adolescente con poco dinero y mucha imaginación. Han pasado los años y aquella tarjeta que yo imaginé ya existe, se llama más por menos, y hace lo que yo soñé que haría: conseguirte descuentos en todo tipo de establecimientos, por el simple hecho de tenerla. La única diferencia es que es de pago, y la que yo imaginé era gratuita, aunque ha transcurrido tanto tiempo, que en mi sueño no alcanzo a recordar si tuve que pagar algo por ella, aunque tratándose de sueños, probablemente la pagara con algún recuerdo, que es la moneda oficial de mis sueños.

Si, soy raro hasta para soñar. ¿Un descuento al comprar los muebles? Claro que si, señor. ¿Tiene la tarjeta disfruta más por menos? Pues ahora es el momento ideal para hacerse la suya, que creo que el primer mes es gratis, con lo que ya desde el primer día estás ganando dinero. Y te llevas por supuesto los muebles, con un descuentazo de los que hacen historia, aunque yo lo que hago es gastarme ese descuento en comprar más accesorios, como por ejemplo lámparas. Ya puestos...